DIRECCIÓN ESTATAL DE EDUCACIÓN FÍSICA 2005-2011.

 

DOCUMENTOS DE APOYO A LA SUPERVISIÓN

 

GOBIERNO DEL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA SUR

SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA

DIRECCIÓN GENERAL DE EDUCACIÓN BÁSICA

DIRECCIÓN ESTATAL DE EDUCACIÓN FÍSICA

 

INTERPRETACIÓN DE CORPOREIDAD

(SINOPSIS)

 

Interpretación de corporeidad

El cuerpo del hombre forma parte del llamado Mundo 1, junto con otros objetos y estados físicos. (Hay que tener presente que para Popper existe la posibilidad de distribuir la evolución cósmica en tres fases correspondientes a tres mundos, que a su vez podrían estructurar cualquier dimensión de la existencia o de la experiencia). Al Mundo 1 correspondería la materia y la energía del cosmos (inorgánica); estructuras y actos de todos los seres vivos, incluidos los cerebros humanos (biología); utensilios (del hombre) en cuanto sustrato material de la creatividad humana, de los instrumentos; máquinas, libros, obras de arte, de música.

"Junto a los objetos y. estados físicos, considero posible la existencia de los estados mentales y que éstos sean reales porque se interrelacionan con nuestros cuerpos". Este Mundo 2 es, pues, el de los estados de conciencia: tanto la conciencia subjetiva como la experiencia de percepción, pensamiento, emociones, intenciones, disposiciones, recuerdos, sueños, imaginación creadora.

Finalmente hay un Mundo 3; es el mundo de los contenidos del pensamiento, o, mejor, de los productos de la mente humana. Se trata, por tanto, del conocimiento en sentido objetivo, es decir, del patrimonio cultural codificado en sustratos materiales (del Mundo 1): patrimonio filosófico, teológico científico histórico, literario, artístico y tecnológico. Del Mundo 3 forman parte también los sistemas teóricos que contienen problemas científicos y argumentos críticos.

"La propuesta incluye que estos tres mundos se relacionan entre sí: hay una interacción recíproca entre los Mundos 1 y 2 y entre los Mundos 2 y 3, generalmente a través de la mediación del Mundo 1. Cuando el conocimiento del Mundo 3 (el mundo de la cultura humana) se codifica en objetos del Mundo 1 -libros, imágenes, estructuras, máquinas- puede ser percibido conscientemente sólo en el caso de que sea proyectado al cerebro mediante los necesarios órganos receptores y las vías aferentes. A su vez, el Mundo 2, el de la experiencia consciente, puede provocar cambios en el Mundo 1, en primer lugar en el cerebro y después en las contracciones musculares; de este modo puede extender su acción al Mundo 1. Éste es el modo de funcionar que el movimiento voluntario considera como posible.

El Mundo 2 lo constituyen tres componentes principales. "Está en primer lugar el sentido externo, que afecta específicamente a las percepciones formadas de modo inmediato con los inputs de los órganos de los sentidos de la vista, el oído, tacto, olfato, gusto, dolor, etc. En segundo lugar está el sentido interno, que incluye una amplia variedad de experiencias cognoscitivas: pensamientos, recuerdos, intenciones, imaginaciones, emociones, sentimientos, sueños. En tercer lugar, en el núcleo del Mundo 2, está el yo (self) o el ego, que constituye la base de la identidad personal y de la continuidad que cada uno de nosotros experimenta a lo largo de la propia vida, restaurándolo, por ejemplo, más allá de los vacíos cotidianos de conciencia que acompañan al sueño". El Mundo 1 entra en contacto con el Mundo 2; y, viceversa, a través del cerebro de enlace, formado por centenares de millares de módulos corticales (conjuntos organizados y compuestos de centenares de neuronas, de la corteza cerebral). Estos módulos se localizan sobre todo en el hemisferio cerebral izquierdo (dominante). La hipótesis consiste en considerar la mente auto-consciente (llamada también yo, ego, alma, voluntad) como una entidad independiente, pero activamente comprometida en la lectura selectiva de la enorme cantidad de centros de actividad en los módulos de las áreas de enlace del hemisferio cerebral dominante.

Las experiencias de la mente auto-consciente son de carácter unitario; en cualquier momento la concentración se fija en uno u otro aspecto de la actividad cerebral. Ésta, a su vez, no actúa bajo la influencia de acciones bruscas, sino bajo la influencia de una leve desviación que se realiza en las láminas superficiales, modulando y controlando las descargas de las células piramidales; la mente auto-consciente recibiría también información sobre el resultado de su propia actividad. Esto se ve muy bien en la actividad voluntaria y cuando realizamos deliberadamente algún hecho de tipo cerebral, como cada vez que tratamos de recordar una palabra o de grabar una nueva. Por lo tanto, la mente no sólo selecciona la actividad de las neuronas, sino que la puede modificar ejerciendo su influencia y estímulo en el mecanismo neuronal del cerebro de enlace.

La mente auto-consciente selecciona, pues, los módulos según la intención y el interés, e integra continuamente los datos seleccionados de manera que pueda unir hasta las experiencias más transitorias. Además actúa sobre los módulos modificando sus configuraciones dinámicas de espacio y tiempo.

El cuerpo como realidad

Las dos grandes realidades antropológicas para la configuración de la Cultura Física son: el cuerpo y el movimiento (Cagigal 1979)

Partiendo de una concepción filosófica oriental o más bien podríamos asegurar que existo y que soy un microcosmos (individual o personal) y que estoy y por tanto, vivo en un macrocosmos social.

En definitiva podemos analizar al cuerpo en una doble vertiente:

  1. Cuerpo como vehículo de ser corporal y

  2. Cuerpo que está en el mundo y se relaciona con él

Podríamos afirmar que las dos grandes realidades del ser humano en cuanto a la configuración de la cultura deportiva son: corporeidad (el cuerpo) y la motricidad el movimiento

La persona se manifiesta con su cuerpo y a través del cuerpo, esas manifestaciones (pensamientos, emociones y sentimientos) son parte de ese cuerpo que vive. Referido al ser humano se puede definir corporeidad como “la vivenciación de hacer sentir, pensar y querer” (Zubiri, 1986). La corporeidad solo se refiere al ser humano y por tanto el ser humano es y vive solo a través de su corporeidad.

Nacemos con un cuerpo que desde el momento del nacimiento, a través de la acción, del movimiento se adapta, transforma y conforma como corporeidad. Esta conformación es dada por el movimiento, por la acción y por la percepción personal (vista, oído, tacto, gusto, olfato y percepción cenestésica). Todo este proceso se va desarrollando a lo largo de toda nuestra vida, de manera que va cambiando y conociéndonos dependiendo de la imagen corporal que tenemos de nosotros mismos y de la imagen que interpretamos del mundo exterior a lo largo del día y de nuestra vida. Este proceso acaba con la muerte, es cuando dejamos nuestra corporeidad, para acabar siendo un cuerpo.

Ser cuerpo y sentirlo, tener cuerpo y expresar tomando conciencia de él, y de lo que significa en nuestra vida y para la vida de los demás. Mi cuerpo hace de mi persona, mi circunstancia, desde mi corporeidad aparece la comunicación. Mi cuerpo es la raíz de mi primera relación humana, desde mi corporeidad puedo hablar de conocimiento propio, de conocimiento de los demás. Mi corporeidad habla de mi proxémica (espacio corporal del ser humano) y de mi pregunta y mi respuesta frente al mundo.

El cuerpo se convierte en corporeidad al invadirse de pensamiento y emotividad, el cuerpo pasa a ser y tener corporeidad cuando nos referimos al cuerpo del ser humano, lleno de expresión de vida:

  1. Física: Estructura biológica capaz de movimiento humano

  2. Psíquica: psicológica y emocional

  3. Espiritual

Esta triple vía que define al ser humano nos conduce a la necesidad de rescatar el cuerpo como fundamento de la vida humana

El cuerpo de la persona como ya hemos visto, se convierte en corporeidad con lo que ello conlleva, riqueza física, mental y espiritual. A partir de este concepto, nace la necesidad de motricidad y expresión, de comunicación y movimiento humano.

El movimiento, el gesto humano, nace y se exterioriza como acción humana, movernos para ser, para existir y para comunicarnos, el movimiento es una de las claves de la naturaleza humana. El cerebro pues es el beneficiado de la adaptación locomotora en el proceso de liberación del ser humano con el acceso a la bipedia y en sus relaciones con la conquista del mundo que le rodea. El movimiento se manifiesta en la evolución psicomotriz del niño y niña y a través de su desarrollo físico.

El cuerpo, la corporeidad y la motricidad están intrínsecamente unidos y se necesitan cuando nos referimos al ser humano, cuando nos referimos a las dimensiones de la persona, haciendo referencia a términos como corporeidad, motricidad, comunicación y cooperación, historicidad, libertad, noosfera y trascendencia, destacando que la motricidad emerge de la corporeidad y el juego primario es su primera manifestación, su epifanía, el deporte se convierte en la manifestación cultural de ese juego.

 El ser humano es creativo por naturaleza, ese ha sido el motor de su evolución, la diferencia entre el animal y el humano. Esta sería la diferencia clave entre cuerpo y corporeidad o lo que es lo mismo entre animal y ser humano, es decir la motricidad pertenece al ser y al poder ser, al pensar y al hacer, al sentir y expresar y comunicarse. Por la motricidad utilizadora, exploratoria, inventiva y constructiva el hombre y el niño humanizado, esto es, socializando el movimiento, adquirirán el conocimiento. (Da Fonseca 1989)

Si partimos de la tesis de Cajigal de que la práctica deportiva es la propiedad metafísica del hombre, la actividad física y deportiva venidera deben contribuir de manera eficaz al despertar de las relaciones humanas, a la armonía entre el micro-mundo personal y el macro-mundo social, y en este sentido con la práctica de actividades físicas, lúdicas y deportivas nos preparamos mejor para la vida.

Integración de la corporeidad

Todo lo que es el cuerpo, se debe trabajar en conjunto para dar el mayor número de significados a través de lo que es, lo que lo rodea, se involucra con éste y las emociones y sensaciones que experimenta. Además de proporcionarle la teoría necesaria como soporte y apoyo para su transformación, es decir atender los aspectos prácticos y enriquecerlos con los teóricos para realmente construir aprendizajes significativos. (García Padilla 2004)

¿Cómo debería ser el trabajo en la sesión de educación física para entender y desarrollar un esquema corporal desde la lógica de la corporeidad?

Cuando el ser humano percibe el cuerpo que tiene, lo que puede hacer o no con este y los diferentes mecanismos para buscar respuestas creativas del mismo, podemos hablar del individuo que construye su corporeidad y no desvía sus procesos a pesar de la gran cantidad de factores y agresiones externas con las que vive, incluso tiene muy clara la conveniencia a juicio de los demás sobre los productos y accesorios necesarios para lograr con facilidad el cuerpo ideal.

Por lo que es necesaria una práctica que potencie la disponibilidad corporal e invite a la exploración y al reconocimiento de sí mismo como seres libres y no dependientes de la apariencia física o de la aceptación del otro, ya que los cuerpos triunfadores, no necesariamente se deben al uso de ropa, adornos, objetos, marcas, propiedades, etc.

¿Cómo deben ser los cuerpos en los que intervenga el trabajo de un profesional de la educación física?

Cuerpos con una integración física y metal, que no están divididos o regidos por algún tipo de dicotomía, es decir una unidad interactuarte porque está viva,  siente y piensa. Dicha unidad registra todo lo sucedido, por lo que lejos de eliminar experiencias no gratas, se deben de recuperar tantas veces como sea necesario a fin de enriquecer sus desempeños en los constantes cambios de la apariencia y la imagen corporal.

Cuerpos con una formación que deje de ser tradicional y ofrezca oportunidades para aprender con diferentes métodos, dinámicas, técnicas y estrategias para dar el significante personal a cada uno de ellos, incorporando a sus estructuras de conocimiento de modo significativo, nuevas adquisiciones que se relacionen con lo que ya saben, para manejarlos libremente, sin sometimientos ni alineamientos o por modelos impuestos para disciplinarlos o juzgarlos.

¿Cuál sería un cuerpo inteligente?

Dado que la inteligencia en palabras de Gardner es la capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural, y apoyado en los diferentes señalamientos que ya hicimos sobre el cuerpo a lo largo de esta exposición, diríamos que un cuerpo inteligente es aquel que integra la congruencia, concordancia y correspondencia en la vida diaria para resolver con acción y por medio de respuestas apropiadas y saludables. Ahora bien, un cuerpo mexicano inteligente es aquel que no desea parecerse a ningún otro, no copia porque ha obtenido conciencia corporal, sabe quién es, como es y qué puede hacer. Es un cuerpo que grita: soy feliz con lo que tengo y no infeliz buscando lo que no tengo, concluye García Padilla.

La corporeidad en Educación Física en Educación Primaria

Dentro de la acción motriz integrar la corporeidad consiste en la fusión de las experiencias presentes con las pasadas, que abonan y suman un mejor conocimiento de sí mismos, y que implican saberes, habilidades y recursos de la vida diaria. Ejemplo: para que correr y driblar contribuyan a la integración de la corporeidad, se tienen que establecer conexiones con otros procesos de decisión y comprensión que no son únicamente corporales, de rendimiento, o de eficiencia, se trata de trabajar el cuerpo de una manera integral, ya que correr, saltar, girar, lanzar, atrapar, botar son acciones que involucran el yo integral (emocional, mental y corporal). Son procesos que nos implican como un todo. (Guía de Educación Física en Educación Primaria Padilla Delgado et. al. 2008

 

Fuente:
Secretaría de Educación Pública de Baja California Sur

TEL. 123-80-00