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GOBIERNO DEL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA SUR SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA DIRECCIÓN GENERAL DE EDUCACIÓN BÁSICA DIRECCIÓN ESTATAL DE EDUCACIÓN FÍSICA |
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COMPETENCIAS PROFESIONALES PEDAGÓGICAS EN EDUCACIÓN FÍSICA
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Educar en valores es como tallar un diamante Para que despliegue la plenitud de su esplendor debe ser tallado íntegra y armónicamente. Dejar una de sus facetas sin tallar le impedirá cualificarse con todos sus visos, belleza y perfección como diamante. Una persona a quien no se le proporcione una intencionada, adecuada y oportuna educación en valores, no podrá realizarse a plenitud como humano. (A. Ramos) En el nuevo enfoque de la Educación Física, la corporeidad en el niño se refiere a sus experiencias motrices, vivencias, deseos, motivaciones, aficiones y sus propias praxias. Lo anterior implica por lo tanto organizar la estructura de la enseñanza a partir de competencias educativas y para la vida; que hagan significativo lo aprendido y pueda ser utilizado a través de sus respuestas motrices y formas de convivencia basadas en el respeto, la equidad de género, la inclusión y sobre todo en la comprensión del inter-culturalismo de un país diverso como lo es el nuestro. En esta sentido, la corporeidad debe ser entendida como la consciencia que hace un sujeto de sí; considerada el centro de la acción educativa, en la cual se resalta la importancia del papel de la motricidad humana y su implicación en la acción-conducta motriz. Con lo anterior, debemos considerar como premisa a la educación en valores en el niño a través de la motricidad; desde los primeros años de la vida escolar se muestran de manera transversal aquellos que se deben promover: personales, sociales, morales y de competencia, refiriéndose a competencia motriz, ludo y socio-motricidad y promoción de la salud. Las competencias que conforman la guía de Educación Física son: “La Corporeidad como manifestación global de la persona”, “Expresión y desarrollo de habilidades y destrezas motrices” y “Control de la motricidad para el desarrollo de la acción creativa”. Ante la dinámica anterior se destaca que el docente distinga que existen muchas didácticas que deben ser aplicadas con base a principios éticos, de competencia profesional, de reflexión y análisis de su práctica educativa, Este, debe crear ambientes de aprendizaje que generen confianza y participación activa, por lo tanto debe integrar las siguientes competencias:
Características de las competencias En nuestro país, el tema de las competencias es reciente, en otras latitudes, el término tiene antecedentes de varias décadas, principalmente en países como Inglaterra, Estados Unidos, Alemania y Australia. Las competencias aparecen primeramente relacionadas con los procesos productivos en las empresas, particularmente en el campo tecnológico, en donde el desarrollo del conocimiento ha sido muy acelerado; por lo mismo se presentó la necesidad de capacitar de manera continua al personal, independientemente del título, diploma o experiencia laboral previos. Éste es el contexto en el que nacen las denominadas competencias laborales, concepto que presenta varias definiciones, entre las que sobresale aquella que las describe como la "capacidad efectiva para llevar a cabo exitosamente una actividad laboral plenamente identificada" (iberfop-oei, 1998). En el rubro de Educación, el eje principal por competencias es el desempeño entendido como "la expresión concreta de los recursos que pone en juego el individuo cuando lleva a cabo una actividad, y que pone el énfasis en el uso o manejo que el sujeto debe hacer de lo que sabe, no del conocimiento aislado, en condiciones en las que el desempeño sea relevante" (Malpica, 1996). Desde esta perspectiva, lo importante no es la posesión de determinados conocimientos, sino el uso que se haga de ellos. Este criterio obliga a las instituciones educativas a replantear lo que comúnmente han considerado como formación. Bajo esta óptica, para determinar si un individuo es competente o no lo es, deben tomarse en cuenta las condiciones reales en las que el desempeño tiene sentido, en lugar del cumplimiento formal de una serie de objetivos de aprendizaje que en ocasiones no tienen relación con el contexto. El desarrollo de las competencias, requiere ser comprobado en la práctica mediante el cumplimiento de criterios de desempeño claramente establecidos. Los criterios de desempeño, entendidos como los resultados esperados en términos de productos de aprendizaje (evidencias), establecen las condiciones para inferir el desempeño; ambos elementos (criterios y evidencias) son la base para evaluar y determinar si se alcanzó la competencia. Por lo mismo, los criterios de evaluación están estrechamente relacionados con las características de las competencias establecidas. El concepto de competencia otorga un significado de unidad e implica que los elementos del conocimiento tienen sentido sólo en función del conjunto. En efecto, aunque se pueden fragmentar sus componentes, éstos por separado no constituyen la competencia: ser competente implica el dominio de la totalidad de elementos y no sólo de alguna (s) de las partes. Un rasgo esencial de las competencias es la relación entre teoría y práctica. En esta relación la práctica delimita la teoría necesaria. Malpica (1996), apoyándose en Schwartz, señala que la relación entre las condiciones y demandas de las situaciones concretas en el trabajo (la práctica) con las necesidades de sistematización del conocimiento (la teoría), es más significativa para el individuo si la teoría cobra sentido a partir de la práctica; es decir, si los conocimientos teóricos se abordan en función de las condiciones concretas del trabajo y si se pueden identificar como situaciones originales. La incorporación del sujeto a la vida productiva a través del empleo, sino más bien, "partir de una formación profesional que además de promover el desarrollo de ciertos atributos (habilidades, conocimientos, actitudes, aptitudes y valores), considere la ocurrencia de varias tareas (acciones intencionales) que suceden simultáneamente dentro del contexto (y la cultura del lugar de trabajo) en el cual tiene lugar la acción; y a la vez permita que algunos de estos actos intencionales sean generalizables" (Gonczi, 1996). El estudio sobre el comportamiento humano ha sido y es el interés de diferentes ciencias que comparten un objetivo común, el de comprender e interpretar los porqués de las actuaciones de los seres humanos, para orientar su comportamiento dentro de los requerimientos que impone la sociedad, de ahí que, en el centro de sus análisis se hallen los conflictos y las soluciones entre el ser y el deber ser, y, derivado de ello, entre el saber hacer y saber ser y valer. Un aspecto relevante es la Educación en valores, misma que se refiere al aprendizaje como cambio de conducta. La competencia no se determina sólo por lo que las personas saben, sino por lo que saben hacer, lo que tienen el valor de hacer y, fundamentalmente, por lo que son. La Educación en valores incide en los siguientes aspectos:
La Educación en valores ha estado condicionada a la propia evolución de las concepciones filosóficas de la Educación y de la teoría del valor, a la axiología, a las cuestiones relacionadas con el sentido de la vida y de la historia, a la orientación y base del conocimiento, a la relación entre el individuo y la sociedad, y al objetivo y justificación de la actividad humana. En general, a la visión del mundo y de su transformación, como los valores humanos contextualizados y orientados hacia la profesión. Sus significados se relacionan con los requerimientos universales y los particulares de la profesión. Constituyen rasgos de la personalidad profesional y contribuyen a definir una concepción integral del ejercicio de la profesión. De ahí la importancia de que el educador física tenga la capacidad de observar, analizar y sintetizar con la finalidad de comprender el ámbito de intervención educativa, la cual implica comprender y conocer los otros espacios de mediación para tener un conocimiento global de la profesión acerca de la esfera y del rol profesional; en los cuales debe saber analizar las diferencias y similitudes entre los diferentes ámbitos, y la aptitud para trabajar y adaptar los conocimientos generales a éstos. Para demostrar que se han desarrollado estas competencias se debe seleccionar evidencias. A continuación se ponen dos ejemplos del tipo de evidencia que se pueden escoger. Por lo menos una de las evidencias tiene que estar relacionada con lo que se ha trabajado durante el semestre. Ejemplo 1: Una entrevista diseñada para conocer un ámbito le intervención psicopedagógico y un documento explicativo de su diseño, en el que se explique el porqué de las diferentes partes, el porqué de esas preguntas y no otras, qué se pretende con ellas, etc. Ejemplo 2: La trascripción de una parte de la entrevista (aprox. dos preguntas), en las que se refleje la información que le puede servir al psico-pedagogo en prácticas para conocer y comprender la tarea de intervención que se hace en aquel ámbito. Análisis en un documento de las respuestas obtenidas en relación con la información que da la entrevista para conocer el ámbito. Ejemplo 3: Se pide un documento que describa las características diferenciales del ámbito escogido en relación con otro de los presentados por los compañeros. La información de éste puede obtenerse de cualquier fuente. Como se señaló anteriormente, ya que aborda los procesos formativos como una totalidad, la propuesta por competencias integrales implica replantear la relación entre la teoría y la práctica. Sin embargo, para fines de análisis es necesario desagregar los saberes implicados en saberes prácticos, saberes teóricos y saberes valorativos. Los saberes prácticos incluyen atributos (de la competencia) tales como los saberes técnicos, que consisten en conocimientos disciplinares aplicados al desarrollo de una habilidad, y los saberes metodológicos, entendidos como la capacidad o aptitud para llevar a cabo procedimientos y operaciones en prácticas diversas. Por su parte, los saberes teóricos definen los conocimientos teóricos que se adquieren en torno a una o varias disciplinas. Finalmente, los saberes valorativos, incluyen el querer hacer, es decir, las actitudes que se relacionan con la predisposición y motivación para el auto aprendizaje, y el saber convivir, esto es, los valores asociados a la capacidad para establecer y desarrollar relaciones sociales. Entendidos de esta manera, los modelos educativos basados en competencias profesionales implican la revisión de los procedimientos de diseño de los objetivos educativos, de las concepciones pedagógicas que orientan las prácticas centradas en la enseñanza (y con ello, la propia práctica educativa), así como de los criterios y procedimientos para la evaluación. De una u otra forma, las competencias que deben lograr los profesores se van a relacionar con las tareas que deben realizar, lo que hace necesario conocerlas. Imbernón (1998) las agrupa en tres grandes categorías, las cuales, advierte el autor, se encuentran en relación de interdependencia: el profesor en relación con la comunidad, el profesor en relación con la escuela como institución y el profesor en relación con el alumno y el grupo clase. La primera clasificación, exige al profesor el conocimiento profundo de la comunidad donde se desempeña de modo que pueda incorporar a su gestión los valores cultura y tradiciones que son propios de esa comunidad. Agrega Imbernón: "Este conocimiento del medio enlaza directamente con la toma de decisiones para diseñar proyectos curriculares, ya que todos estos elementos del medio deberán estar presentes en la currícula prescindiendo de manuales únicos que dicen el qué enseñar en cualquier circunstancia." Aquí el autor rompe con los esquemas rígidos que buscan uniformidad y toma una opción por incorporar las variables contextuales locales en la planeación y gestión del proceso enseñanza aprendizaje. La segunda categoría apunta al conocimiento que debe tener el profesor del sistema educativo para que pueda integrarse y adaptarse a él y desarrollarse plenamente. Se pueden extraer una serie de características o competencias posibles de inferir de lo que se señala en este punto:
Estas características, por cierto todas muy deseables en un profesor, describen las primeras luces en el tema de las nuevas competencias en los docentes. El tercer ámbito, relación profesor-alumno y grupo clase, es, a juicio de Imbernón, el más importante, ya que en él suceden la mayoría de las actividades que buscan maximizar la relación enseñanza-aprendizaje. Entre mejor conozca el docente a sus alumnos mejor podrá adaptar sus intervenciones pedagógicas al grado de madurez, necesidades e intereses de sus alumnos. Imbernón finaliza sugiriendo que el profesor deberá tender a buscar la mejor forma de evaluar el proceso de aprendizaje de sus alumnos y también de evaluarse a sí mismo (auto-evaluación). Clasificación de competencias educativas profesionales del docente
Se entiende que la competencia profesional hace referencia, básicamente, a las atribuciones, funciones, tareas y roles de un educador para realizar, de forma adecuada, lo que se le requiere en su centro de trabajo y que son la consecuencia de un proceso formativo (que no sólo proviene del ámbito académico sino también de la misma experiencia laboral). Les competencias profesionales son consideradas como un recurso clave de cara a la competitividad, desarrollo y logro del éxito en las educativo. A la vez, son vistas como requisitos esenciales para la eficacia profesional de la persona e imprescindibles para la política de recursos humanos de las instituciones. Por otro lado, este término lleva implícito una gran complejidad ya que se trata de un concepto intangible, dado que las competencias no son visibles, sino las personas competentes, lo cual implica evidentes dificultades en el uso general y la evaluación del término, son un planteamiento integrado, relacional, holístico y constructivista ya que resulta más globalizador, facilita su comprensión y supera las limitaciones de los enfoques centrados en la tarea y en el perfil. Desde esta perspectiva, se considera que la competencia es la relación existente entre aspectos internos y externos de la persona. Es decir, el mismo proceso de adquisición y demostración, así como la propia aceptación, evoluciona hacia el incremento efectivo de la capacidad para posteriores mejoras o para adquirir nuevas competencias. Así pues, se entienden las competencias como el conjunto de saberes (conocimientos, procedimientos y actitudes) combinados, coordinados y integrados, que hay que movilizar en su puesta en acción; adquiridos a través de la experiencia (formativa y profesional) y que permite al sujeto resolver autónomamente a la vez que adaptarse a las necesidades y requerimientos de contextos concretos. |
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Valorar de 1 a 4 el nivel de competencia requerido para cada perfil profesional, definiendo esta escala de la siguiente manera:
Así, la integración en una norma de competencia de sus diferentes componentes –las unidades, los elementos, las evidencias y los criterios de competencia, el campo de aplicación, las evidencias de conocimiento y las guías para la evaluación-, es, a la vez, la base para la elaboración de los programas de formación basados en competencias profesionales. Desde esta concepción, la evaluación basada en competencias debería dar un paso valiente y entenderse como un proceso de recopilación de evidencias sobre el desarrollo profesional de una persona con el propósito de formarse un juicio sobre su competencia, en relación a un perfil profesional, y teniendo en cuenta que pueden haber sido adquiridas como consecuencia de períodos formativos formales o fruto de las propias vivencias y experiencias profesionales. El interés por el desarrollo de competencias en los programas educativos concuerda con un enfoque de la educación centrado en el alumno y en su capacidad de aprender, exigiendo más protagonismo y cuotas más altas de compromiso, ya que es el estudiante el que ha de adquirir las habilidades, destrezas y competencias desarrollando sus capacidades. Así mismo, se posibilitará la innovación a través de la elaboración de nuevos materiales de enseñanza, facilitando los procesos de enseñanza/aprendizaje y de evaluación. |
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Clasificación de las competencias |
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Fuente:
Secretaría de Educación Pública de Baja California Sur
TEL. 123-80-00